Puig Major, Mallorca

Datos GPS Valoración según M.I.D.E.
Icono DescripciónValorIcono DescripciónValor
Horario sin paradas3 horas 48 minutosDificultad medio natural3
Severidad del medio natural

1. El medio no está exento de riesgos
2. Hay más de un factor de riesgo
3. Hay unos cuantos factores de riesgo
4. Hay bastantes factores de riesgo
5. Hay muchos factores de riesgo

Desnivel positivo872 metrosDificultad orientación4
Orientación en el itinerario

1. Caminos y cruces bien señalizados
2. Hay traza clara de camino y señalización
3. Exige la identificación de accidentes geográficos y puntos cardinales
4. Exige técnicas de orientación y caminar fuera de traza
5. El camino está cortado por obstáculos que se han de rodear

Desnivel negativo872 metrosDificultad desplazamiento4
Dificultad en el desplazamiento

1. Marcha por superficie lisa
2. Marcha por caminos de herradura
3. Marcha por senderos escalonados o terrenos irregulares
4. Es necesario el uso de las manos para mantener el equilibrio
5. Hay pasos de escalada

Distancia 8 km 722 metrosEsfuerzo necesario3
Cantidad de esfuerzo necesario

1. Hasta una hora de marcha efectiva
2. De una a tres horas de marcha efectiva
3. De tres a seis horas de marcha efectiva
4. De seis a diez horas de marcha efectiva
5. Más de diez horas de marcha efectiva

Tipo de recorridoCircularVisualizar documento92
Alturas según topografía oficial I.G.N.E.
El punto más alto se encuentra a 1.431 metrosEl punto más bajo se encuentra a 660 metros
Perfil del ascenso al Puig Major
CartografíaMapa topográfico IGN colección MTN 25 cuadrículas números 670-II i 671-I

Según dice el Instituto Geográfico Nacional (IGN), el Puig Major, con sus 1.436 metros de altura sobre el nivel del mar, es la cima más alta de la isla de Mallorca y también de toda la comunidad autónoma balear, pero sobre esto hay que hacer varias puntualizaciones. La principal es que a dicha cima, hoy por hoy no se puede acceder. Antiguamente se podía obtener un permiso personal especial, però en la actualidad, este no se concede.
Ante esta circunstancia, desde hace un tiempo, el vértice geodésico que se encontraba dentro del recinto militar, y que estaba ubicado en el punto más alto, real, de la montaña, ha sido desplazado a una cima secundaria próxima al punto cenital, però a una altura de 1.415 metros de altura sobre el nivel del mar. El IGN denomina a este punto Torrella y es actualmente el punto de libre acceso más alto de la isla, por lo que muchos montañeros se han de consolar con llegar al mismo para decir que han hecho cima.
Otro aspecto a mencionar es que esta montaña tiene otros tipos de restricciones y regulaciones de acceso: Por un lado, muchos de los caminos existentes transitan por propiedades particulares, con lo que eso conlleva. También la Consejería de Medio Ambiente ha instaurado sus restricciones ya que la zona está incluida en la figura del Plan de Ordenación de los Recursos Naturales, creado con la finalidad de , se supone, salvaguardar el territorio, además de ser una zona de especial protección y exclusión con la finalidad de salvaguardar la fauna y la flora del lugar.
Tanta restricción, tanto por parte del estamento militar como del gobierno balear, llevan a muchos montañeros a tomar como cima más alta «civil», el Puig de la Massanella, perteneciente, al igual que el Puig Major, al municipio de Escorca, pero significativamente más bajo ya que se alza a 1.364 metros sobre el nivel del mar.
Desconozco si el recorrido que se expone en esta propuesta transige alguna de las normas comentadas. Seguro que el mismo transita por terreno privado, pero lo cierto es que para sortear los diferentes tramos de alambrada siempre encontramos pasos habilitados para no dañar la estructura. Por lo que respecta al medio ambiente, evitamos la zona de total restricción de la coma Fosca i el Morro d’en Pelut. Tampoco importunamos a los militares ya que no tocamos en ningún momento la carretera.
Por lo que respecta al itinerario realizado, decir que la fisonomía de la montaña obliga a tomarse la aventura en serio. Durante el recorrido de ascenso poco lugar hay para la relajación. Tampoco ayuda la poca claridad de la traza a seguir, inexistente en la mayor parte del trayecto. Tan solo en las partes bajas de la sierra de na Rius, tanto de subida como de bajada, encontraremos algo a lo que llamar camino. El resto son trepadas y destrepadas que hacen que el corazón lata a velocidades de espanto, obligando a regular el esfuerzo. El terreno, a pesar de la baja altitud de la sierra, es sumamente escarpado, pendiente, pedregoso y con densa vegetación que en la mayoría de las ocasiones impide ver donde se posará el pie. La gente del país estará acostumbrada a moverse por este tipo de terreno pero yo no hacía nada más que meter el pie entre rocas y engancharme el pie con las plantas de carrizo, con lo que constantemente me veía en el suelo. Un verdadero suplicio.
Y ya que hablo del carrizo, carritx en lengua balear. Los isleños amantes de la montaña son verdaderos adoradores de esta planta. Dicen, y yo lo corroboro, que sin esta planta, muchos de los itinerarios que se realizan para subir o bajar de la cima del Puig Major no serían factibles. Es tan fuerte esta planta que sirve de agarre en muchas trepadas y destrepadas que se realizan en la sierra.
Hablando de la dificultad técnica, he leido diferentes reseñas que hablan de grimpadas de vértigo y recorridos de cresta muy aereos. Es como todo. Las cosas se pueden complicar tanto como la experiencia de cada uno de nosotros nos permita. Lo que si es seguro es que si no se sabe muy bien donde nos metemos, podemos encontrarnos en verdaderos aprietos. Todas las laderas de la montaña son ciertamente abruptas y verticales y ya sabemos que una cosa es trepar y otra muy diferente destrepar. Yo tuve la suerte de contar con un grupo de excelentes guias que me evitaron todo tipo de complicaciones y aventuras innecesarias. Aun asi disponian de un cordino por si era menester. Lo que no me evitaron, ya que era el mal menor, fue el paso por la grieta de la Pomera Borda, que por lo demás no reviste ninguna complicación si se está acostumbrado a trepar. Tampoco se puede evitar la chimenea que sigue al paso. Una pared vertical que se supera facilmente siguiendo las fitas o por el centro, ayudados por un cable metálico anclado a la pared.
Finalmente las vistas. Tuvimos la immensa suerte de, a pesar de una ligera calima, observar el Montseny. Menos extraño es observar también la isla de Menorca, más allá del cabo de Formentor, espectacular desde la cima. Por supuesto, para los conocedores del terrritorio, es fácil realizar un recuento de las montañas que conforman la orografía de la isla. Desde la cima impresiona la magnitud de la Coma Fosca y la verticalidad y la cresta de les Pomeres Bordes i del Morro d’en Pelut, justo al frente, en sentido NO. Ni la instalación militar, con su enorme bola-radar ni las antenas, consiguen afear el paisaje.

Reseña del recorrido

Iniciamos el recorrido partiendo del aparcamiento de la curva de Rota d’en Serra, conocida popularmente como la curva del funicular.
Al oeste del aparcamiento nace un sendero, sin señalización al inicio, que en ligera subida nos lleva a un primer cruce de caminos, medio escondido entre cañizos, vegetación que nos acompañara a lo largo del camino hasta el paso de la Pomera Borda. En el cruce, señalizado con un gran cairn, seguimos por el camino que sigue orientación oeste y dejamos el que se va por la izquierda, en sentido sureste ya que será por allí por donde volvamos. El sendero por el que caminamos nos lleva, en subida, al encuentro del Porxo Esbucat. No es más que los restos de una cabaña derruída al costado de una pared de piedra seca. En este punto encontramos la única zona plana de todo el recorrido y obtenemos ya las primeras vistas del día.
Desde aquí hasta alcanzar la cima, subida sin tregua. No tardamos mucho en complicarnos la vida ya que dejamos el camino claro que en sentido oeste nos llevaría a la zona de la Coma Fosca y tomamos otro sendero, más precário, difuminado y pendiente, que sube fuerte en sentido sudoeste por una pendiente totalmente cubierta de cañizo, en busca de una estrecha canal pedregosa que se localiza bastantes metros por encima de nuestra posición. Aquí comienza lo realmente duro. Tras el esfuerzo y la ayuda del cañizo, llegamos a la canal, que se supera penosamente, como siempre en este tipo de terreno. Procurando poner los pies en las piedras más firmes para evitar retrocesos salimos a una especie de collado desde el cual recuperamos fuerzas comtemplando ya las antenas de la instalación militar y la espectacular Coma Fosca y el cresterío de la sierra de na Rius y el Morro d’en Pelut. Ya solo llegar hasta aquí valdría la pena pero el objetivo se encuentra aún muchos metros más arriba.
El sendero que seguimos nos lleva a cruzar un pequeño muro de piedra que seguramente separa propiedades. La toponímia existente en los mapas consultados no me permite indicar topónimos así que no se decir que prominencia rocosa dejamos a nuestra izquierda al realizar un flanqueo ascendente para salir a una espcie de collado, sin nombre, desde el cual nos sorprende la visión de la costa peninsular, concretamente el macizo del Montseny, al noroeste, y Menorca, al nordeste. También vemos lo que nos resta.
Seguimos ascendiendo ya por terreno mixto, cerca del borde de la montaña, con la idea clara de llegar a la siguiente pared que nos espera. Según vamos ganando altura la pared se hace cada vez más vertical y la cabeza imagina por donde subir. Ese entretenimiento hace que no nos percatemos de la intensidad de la subida. De repente la pendiente desparece y el camino inicia un flanqueo, casi horizontal, en dirección directa a la base de la pared. Según nos acercamos empieza a asomar la grieta del pas de la Pomera Borda. Tanta estrechez impresiona y a la vez da confianza ya que no hay sensación de vacio. Cuando llegamos a ella, la tranquilidad se acrecienta ya que hay cuerda con nudos para ayudar en la maniobra de ascenso. A media grieta, el tronco de un árbol, la pomera, también ayuda. Puede que lo más complicado se encuentre precisamente en la salida desde el mencionado tronco.
Al salir nos espera una chimenea de la cual nadie hace mención y realmente me parece mucho más complicada de superar. Eso es así si se opta por ascenderla por el centro. Se trata de una pared bastante vertical y ancha en la que se ha instalado un cable metálico, con varios anclajes incrustados en la roca para ayudar y asegurar el ascenso. Si no se quieren complicaciones, la verticalidad se evita por el lado derecho, según el sentido de ascenso, siguiendo algun hito y señales de pintura, muy escasas y difíciles de ver, que superan la dificultad por terreno menos arriesgado. Y así, creyendo que ya lo tenemos, llegamos a una cota sin nombre de la sierra de na Rius. Como casi siempre pasa, detrás de una cota, acostumbra a aparecer otra. Llevamos ya un tiempo caminado por un enorme pedregal alternando camino y rocas, superando el esfuerzo gracias a las impresionantes vistas que la cresta nos regala. Así, siempre en ascenso, llegamos a una zona habilitada para hacer vivac. Ha de ser espectacular hacerlo en una noche clara y despejada.
Ya tenemos al alcance de la mano el vértice geodésico, objetivo de esta ascensión. Ya con otro ánimo en el cuerpo llegamos a su base. La mirada se va a la cota más alta, dentro del recinto militar. No se puede entrar, pero ¿Que mal hay en acercarse a la puerta o la valla que cierra el perímetro? Allí se ve, al pie de la antena, un punto más alto que el que ocupamos. Mis compañeros me dicen que no. Que ellos no van. Están, algunos de ellos, «fichados» por los militares, con los datos personales apuntados en la lista negra de intrusos.
En esas estamos así que se plantea el descenso. Se supone que desde el vértice geodésico hay hitos que lo marcan pero no desde el punto en el cual nosotros lo planteamos ya que nos dirigimos a una plataforma de hormigón que se supone es un helipuerto. No osamos poner los pies en la misma ya que sea lo que sea es el final de la carretera militar y está prohibido hacer uso de ella, así que sin tocarla, giramos a nuestra izquierda.
Un pequeño basamento de hormigón que en su día sustentó un vallado actua como imán y lo seguimos en descenso unos pocos metros, hasta ver por nuestra izquierda una pequeña esplanada herbosa. Nos dirigimos a ella como tambiém podríamos haber seguido por el basamento. De lo que se trata es de dirigirnos a lo que algunos denominan Pas del Poal, una especie de paso, bastante evidente donde se intuye un possible camino. Para llegar hasta allí, desde la posición que ocupamos, no hay camino, ni hitos, ni nada que nos indique por donde ir pero el terreno, a pesar de su dificultad, por momentos verticalidad y en otros por la fisonomia de las rocas, no ha de presentarnos más problemas que la atención que debemos dedicar para no sufrir ningún percance.
Según nos acercamos al paso, vamos intuyendo un hito que señala el lugar. Al llegar vemos que se trata de un cubo de zinc lleno de piedras. Tiene diversas perforaciones que posiblemente hayan sido causadas por los soldados practicando en sus ratos aburridos. A partir de este momento, trazas difuminadas de camino, señalizadas con hitos, nos van bajando, con más o menos facilidad, hasta un repisa desde la cual se hace difícil imaginar la continuidad, aunque si se presta atención, un hito a nuestra derecha nos la indica. Antes de ir en aquella dirección tomamos un momento a la izquierda para observar dos de las maravillas de sierra de Tramontana. La Monja Prima i l’Agulla des Frare, una de las formaciones rocosas más espectaculares, si no la más, de la sierra de Tramontana., Se trata de una impresionante aguja de forma fálica, aislada totalmente del macizo. Sus 1202 metros de altura la colocan en el doceavo lugar de la lista de los 54 miles de la sierra. Sin embargo, pocos son los montañeros mallorquines o de otras tierra, que consiguen completar la lista ya que ascender a esta aguja está reservado a escaladores sumamente expertos. Por su base me informan mis acompañantes que realizan uno de los descensos «delicatesen» de la ruta. El caso es que requiere de la realización de 4 o 5 rapels con reuniones cada 20 metros así que se queda para otra ocasión.
Habiendo disfrutado de las dos agujas, retomamos el camino y seguimos el sendero marcado por el hito. Nos lleva a una cornisa muy estrecha, de unos 20 o 30 centímetros, que hace un primer flanqueo descendente en sentido sudoeste. Son pocos metros bastante aereos però de nuevo el cañizo es vital para dar confianza y superar el paso. Posteriormente la cornisa gira en sentido sudeste y entre el cañizo, otra vez, y el culo a tierra y las manos agarrándose a donde pueden, superamos el descenso de la terraza.
Ya estamos a los pies de la Monja Prima. Hay escaladores disfrutando de la roca. Seguimos por sendero de características similares a las ya superadas. Ahora tenemos delante una pequeña tartera en la que se ve claramente el camino a seguir. Según vamos progresando vamos viendo que nos acercamos a otra terraza, suspendida en el vacio, o eso parece. Cuando llegamos a la vertical, nos encontramos con dos alternativas. Por la izquierda, recto en el sentido de la bajada, se muestra una canal que parece se ha de descender bien. El compañero que me precede se desvía, para mi sorpresa, a la derecha, encarándose al vacío. Al momento aparece un hito y un sendero que permite descender la grada, esta vez de manera más fácil que la anterior, aunque también se ha de acometer con suma atenció, sobre todo los últimos metros. Cuando todo el grupo hemos llegado a terreno firme podemos relajarnos un rato contemplando la verticalidad del Pa de Figa de Son Torrella, conocido por mis compañeros de excursión como el Paredón. Sea cual sea su nombre, el último término describe a la perfección lo que vemos. Se trata de una pared de 300 metros, muy vertical, muy apreciada por escaladores de todo el mundo. Contemplando las evoluciones de una cordada colgada del vacio, se pasa el tiempo sin darnos cuenta.
Seguimos el descenso atendiendo a los diferentes hitos que nos ayudan a perder altura y llegamos a terreno más cómodo. Pasamos un «botador», como aquí denominan a una especie de escalera de varilla de hierro que permite salvar los vallados de las fincas, y llegamos al collado de s’Escudella y giramos a la izquierda para dirigirnos a la fuente del mismo nombre. Un inhóspito tramo de bajo bosque y alto cañizo hace muy penoso el caminar. Llegamos a un nuevo vallado y el consiguiente botador y llegamos a la fuente, seca, de s’Escudella. Aquí ja encontramos algo parecido a una pista foresta, muy antigua y precaria. Siguiendo su trazado vamos descendiendo en busca de la fuente des Joncs. Antes hemos de superar otra valla. Para llegar a la fuente hemos de abandonar la pista y tomar un sendero, señalizado con un pequeño hito al pie del mismo, que nos lleva a cruzar el torrente de Gorg Blau.
Cuando pensábamos que ya teníamos todo hecho y que comenzaríamos a perder altura en busca del aparcamiento el camino que seguimos comienza una ligera subida, sostenida, que nos hace ganar de nuevo muchos metros de altura rodeando la sierra de na Rius. Pasaremos por un bonito alzinar pasado el qual la pista se convierte de nuevo en sendero escondido entre el cañizo. Hitos de piedra sirven de referencia hasta que nos topamos con una pared de piedra seca que nos cierra el paso. Recorriendo su estructura llegamos a un nuevo paso de un vallado, esta vez formado por una escalera de ferretería. Unos metros más adelante el camino se bifurca, ambos señalizados con hitos. Pienso que los dos son buenos. El de más a la derecha diría que baja más directamente al aparcamiento, però mis compañeros de viaje no me dejaron tomarlo. Siguiendo por la traza más elevada y plana llegamos al camino hecho servir durante la mañana así que desandando nuestros pasos llegamos de nuevo al aparcamiento.
Dura y difícil però extraordinaria excursión por una montaña sorprendente y unos parajes espectaculares.

 Puedes elegir imprimir o capturar un documento PDF

Localización del lugar de inicio

Coordenadas (lat/long; grados decimales; WGS 84) del lugar donde aparqué y comencé a caminar:

39.824912N 2.814596W

Mapa con el recorrido

En este enlace tienes el track, por si te lo quieres descargar

Visor de imágenes

Si lo prefieres, puedes acceder al álbum fotográfico

¿Quieres hacer un comentario?

Información sobre protección de datos:

  1. Responsable: Héctor Ugalde Rojo.
  2. Finalidad: responder a tu comentario.
  3. Legitimación: Tu consentimiento.
  4. Tiempo de almacenamiento: hasta que lo pidas
  5. Comunicación de los datos: no es comunicarán datos a nadie excepto por obligación legal.
  6. Tus derechos: Información, Acceso, Oposición, Rectificación, Olvido, Portabilidad, Limitar, No ser objecto de decisiones individualizadas y Presentar una reclamación ante la autoridad de control.
  7. Contacto: admin@reptesmuntanyencs.cat
  8. Información adicional: Más información en la página de política de privacidad.